"La sensibilidad del artista está sobrevalorada, y muchos músicos, conscientes de eso, sobreactúan". El cantautor Ismael Serrano publica esta semana su octavo disco, Todo empieza y todo acaba en ti, un "nuevo comienzo" en su carrera, según describe el artista (entrevista y acústico de Ismael Serrano en 'Con la música a otra parte').
El músico ha confesado que lo que le mantiene en el mundo de la música desde hace 15 años es "la necesidad de sentirse acompañado en esta vida", algo que, a su juicio, le ocurre a la mayoría de las personas que se suben a un escenario: "un miedo patológico a la soledad".
Ahora publica un disco en el que hace referencia a artistas clásicos, como Aute, pero también de la vanguardia de la canción anglosajona, como Damien Rice, de la que ha tratado de captar "la dinámica" de unos temas que empiezan con la "esencia de la guitarra y la voz" y después "estallan en cuerdas y sonidos eléctricos".
Incluso los "nervios" que sintió en su primer disco le acompañan en esta ocasión. "O no los recordaba, o la sensación de poner tanto en este disco es lo que me inquieta", señala. A pesar de ello, matiza que "no es un disco rupturista", sino que se reconoce en él a Ismael Serrano.
En total, este álbum cuenta con 13 canciones en las que el artista no ha podido evitar reflexionar acerca de la crisis y de los movimientos sociales que han nacido en los últimos meses. El reto, cuenta Serrano, es "no perder la permeabilidad" después de tantos años. Por ello, en este disco "aparece la palabra crisis pero también la primavera", señala.
"Se habla de la crisis como si fuera un huracán incontrolable. No es real, no es una fuerza de la naturaleza ante la que nos tenemos que resignar, sino resultado de decisiones que han tomado hombres y mujeres y se puede prevenir", comenta. "Se habla de la crisis como si fuera un huracán incontrolable. No es real"
El cantautor madrileño cree que "para entender esta realidad hay que sumergirse en ella y no evadirse". "La canción te da ese espacio de calma para pensar y encontrar complicidad, recuperar el potencial que tenemos para cambiar las cosas e influir", añade.
En concreto, el tema Despierta habla sobre el 15-M, "una llamada a la rebelión y a despertar". También, Luces herrantes, grabada con un coro de niños palestinos en Ramala, muestra ese camino hacia la esperanza. "Hay que retratar la realidad con toda la dureza, pero también es labor del cantautor hablar de futuro", indica.
El oficio de cantar
Para Ismael Serrano, la "autenticidad" es un concepto importante en el cantautor, por ello cree que a los artistas "se les presupone una sensibilidad de flor de piel extrema y una comprensión de cualquier fenómeno sentimental muy por encima de lo real".
Su privilegio y lo que conmueve a las personas es la capacidad para "encontrar la poesía que no somos capaces de ver en nuestra vida", pero lo que siente el cantante "es algo que sentimos todos", precisa el autor de Todo empieza y todo acaba en ti.
Precisamente, el éxito y el fracaso de esa misión ha sido la excusa que Serrano ha utilizado junto a su hermano, Daniel, para llevar a cabo el documental El oficio de cantar, en el que han mostrado qué es lo que tienen en común aquellas personas que recorren el mundo "con su guitarra al hombro, como un titiritero, para enseñar su música".
Con esta excusa, los dos hermanos han convocado a diferentes artistas y han hablado con ellos sobre el oficio del cantautor. Luis Eduardo Aute, De Pedro, Zahara, Nach, gente que está empezando como Lucas, o cantautores que están tocando en cafés participan en esta "declaración de amor coral a este oficio". "Hay dos cosas en común entre todos: el amor, la precariedad y no saber qué va a pasar", ha concluido Ismael Serrano.
Fito Páez anuncia gira mundial “20 Años Después del Amor" 27 abr
Dos décadas de un disco que fue hito
Por el aniversario de El amor después del amor, Páez saldrá a repasar aquellas canciones en el orden del disco, el más vendido del rock argentino. En Buenos Aires, dará un show gratuito en el Planetario.
Son tiempos éstos en los que Roger Waters puede realizar una serie de nueve conciertos en el estadio de River Plate con una ingeniería audiovisual y arquitectónica asombrosa; pero hace 20 años, con perdón de la obviedad, las capacidades industriales para la realización de conciertos eran en extremo diferentes. Por eso, para el show sin precedentes que requirió la presentación oficial de El amor después del amor en el estadio de Rosario Central, en su ciudad natal, Fito Páez debió traer desde Inglaterra un escenario de 240 metros cuadrados y un sistema de sonido con una potencia del orden de los 50 mil watts, un desconocido sistema de luces rítmicas, pantallas de video imponentes y aquellas enormes cruces que se prendieron fuego en las tribunas tanto para la delicia psicodélica como para la aberración de algunos grupos cristianos que alzaron la voz en ese tiempo. Lo que ocurrió anteayer en Samsung Studio fue muy diferente técnicamente, pero admitió la misma emoción y un fin bastante similar: anunciar la gira “20 años después del amor”, con la que el autor rosarino recorrerá el mundo interpretando en su orden debido las canciones del disco que todavía es el más vendido en la historia del rock argentino, con cerca de 1,1 millón de copias.
Además de uno comercial, El amor... fue un hito sentimental y artístico tanto para el país como para Páez; un disco que marcó a fuego a dos generaciones de amores renacidos o mudados y que, a dos décadas de su lanzamiento, sigue siendo uno de los más perfectos del cancionero argentino. Además de incluir preciosuras como la canción que le da título al álbum, la galopante “Dos días en la vida”, la conmovedora “La Verónica”, la efusiva “Tráfico por Katmandú” y los súper éxitos “La rueda mágica” y “A rodar mi vida” (las seis piezas que Páez interpretó en remozadas versiones en este espacio del barrio porteño de San Telmo), El amor después del amor tuvo en “Pétalo de sal”, “Un vestido y un amor”, “Tumbas de la gloria” y “Brillante sobre el mic” a otros exitosos singles. Y en “Sasha, Sissí y el círculo de baba”, “Creo”, “Detrás del muro de los lamentos” y “Balada de Donna Helena” otras cuatro piezas de una calidad excepcional, que dieron forma a la hora y poco de música comercialmente más potente de la historia del rock & pop local.
Entre fábulas para el amor metafísico, fotos de los Rolling Stones, denuncias sobre las muertes de los “chicos sin su AZT” y excelentes arreglos armónicos, Páez desarrolló en El amor... una obra musical sin fecha de caducidad, inspirada en su encuentro con el amor junto a la actriz Cecilia Roth, luego del final de su relación con la cantante Fabiana Cantilo. Lleno de huellas epocales y culturales (la Gibson Les Paul, el baúl de Thelma y Louise, Divina Gloria y el Muro de los Lamentos) y de versos incandescentes como “piedad o te vuelo la cabeza, puercoespín”, El amor... tiene aquello que incluyen los grandes discos inmortales: música de inminente altura, poética de alto impacto, belleza y terror, esperanza y mentira, verdad, sexo y muerte.
A sus 29 años, Fito Páez lograba con este álbum hitos de todo tipo, con una gira colosal para la época (con más de 80 mil personas en su paso por el estadio de Vélez Sarsfield), un show a beneficio que le dejó 500 mil dólares a las arcas de Unicef, una rotación sin precedentes en las emisoras de radio, el estallido mediático de su condición de gran autor (de hecho, fue distinguido en el Suplemento NO de Página/12 como el “Mejor disco”, “Mejor solista” y “Mejor show”) y la cristalización de una carrera en ciernes que se vio disparada a lugares insospechados para la época, como Israel. Y además, El amor... le abría una galería de puertas en las artes, como la realización de su primera dirección cinematográfica para un mediometraje surgido de la historia de “Balada de Donna Helena”, con Eusebio Poncela y Roth, entre otros artistas. La colaboración ya había sido una marca del disco, que contó con las apariciones musicales de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Gustavo Cerati, Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Ariel Rot, Antonio Carmona, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, Claudia Puyó y la Gavin Wright’s Orchestra, de Londres, una de las ciudades (también Madrid y Buenos Aires) en las que fue registrado.
Tremenda obra no podía tener un mejor homenaje que el que está por venir. El 2 de junio, en la Arena Movistar (la compañía que patrocinó el evento Free Music que sirvió de marco para este anuncio en el Samsung Studio) de Santiago de Chile, comenzará una gira que continuará por el Palacio de los Deportes de Costa Rica; Caracas y Maracaibo (Venezuela); Bogotá y Medellín (Colombia); San Pablo, Curitiba y Puerto Alegre (Brasil); y Montevideo (Uruguay), para llegar a Buenos Aires primeramente en octubre, en una nueva edición del Movistar Free Music en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. Además, Fito replicará “la gira después de la gira” de El amor... en Perú, Paraguay, Bolivia, México, Estados Unidos (Miami y Nueva York), El Salvador, Nicaragua, Honduras, Panamá, España, Israel, Inglaterra (Londres) y Francia (París). Y en el país actuará también en Mendoza, Córdoba, Rosario y Tucumán. Lo hará siempre con las 14 canciones del disco incluidas de manera correlativa y con nuevos arreglos que las actualizan al amor después del cambio de milenio. Un amor que, en definitiva, antes y después, siempre tiene más o menos las mismas características: el mismo heroísmo y misticismo, la misma belleza y magia que contiene la gran obra de Rodolfo Páez Avalos, el pibe rosarino que conquistó el amor mundial.
"Soy Teresa Sepúlveda Alancastro, nací en Adjuntas el 28 de abril de 1962, tengo 49 años. Vengo de una familia campesina y pobre donde soy la séptima de nueve hermanos. Somos dos hermanas y siete hermanos. Mi infancia y parte de mi adultez la viví en Adjuntas. A los quince años aprendí unos acordes en una guitarra que me regalaron mis hermanos, de esta forma pude acompañar mis canciones. Escribí algunas canciones cuando joven, el grueso de mis canciones las he escrito últimamente, hace un año aproximadamente. Estudié ciencias naturales en la universidad de Puerto Rico de Cayey. Luego de muchos años estudié música en la universidad de Puerto Rico de Río Piedras. Fui injustamente suspendida junto a mi esposo por el Departamento de Educación en el año escolar 2007-2008, antes de la huelga de maestros. Hice las certificaciones en Biología y Química para que al Departamento de Educación se le hiciera más difícil sacarme del Sistema. Actualmente soy maestra de Ciencias en la escuela Luis Muñoz Rivera de Utuado. He participado en toda lucha por los derechos de mi gente y por lo que entiendo que aporte a la justicia en sí. Tengo cinco hijos, Laura Soé, Sara Cristina, Javier Leonardo, María Elisa y Melisa Emmanuel, ellos junto a mi esposo, José Antonio Ramos Collazo (que ha escrito varias canciones a las cuales les he puesto música y ha intervenido en otras de mis canciones) son realmente mi bendición. Mi primer y único disco (Amor, lucha, justicia y esperanza) esta producción la terminé en diciembre de 2011, en Utuado, en el estudio de don Ernesto (Tito) Forestier, músico que hizo la mayoría de los arreglos musicales de esta producción discográfica. Escribo canciones con mensaje y compromiso social pero busco que a su vez haya imágenes que aporten belleza. Por amor se lucha, en busca de la justicia para que haya esperanza. Agradezco mucho cada oportunidad que se me da para que mi mensaje llegue a mi gente."
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